El bigote de morsa se deja crecer hasta colgar sobre la boca como los bigotes de su tocaya marina. Nietzsche y Mark Twain lo llevaron como mueble de la cara, y aún hoy comunica cierta indiferencia hacia la comodidad: comer y beber se vuelven negociaciones. Bajo el drama es técnicamente simple, puro crecimiento libre con un retoque ocasional, y eso lo hace el más alcanzable de los grandes estilos con carácter.
¿A quién le queda bien?
Necesita una mandíbula fuerte o una cara larga que equilibre su masa; en caras redondas comprime todo lo que hay bajo la nariz.
Cómo cuidarlo
Péinalo a diario, lávalo tras las comidas cuando haga falta y dale forma con tijeras una vez al mes. Acepta los costes prácticos antes de dejarlo crecer.