El chevron es el bigote que casi todos imaginan al oír la palabra: grueso, ancho, con una leve caída como el galón que le da nombre, y llevado sin cera ni teatro. Tom Selleck lo convirtió en símbolo de masculinidad sin esfuerzo, y bomberos y pilotos no lo han soltado nunca. Pide densidad antes que largo, alcanza su pleno efecto en un mes y después no exige casi nada. El chevron demuestra que un bigote puede ser un hecho y no un proyecto.
¿A quién le queda bien?
Su peso horizontal le sienta bien a casi todo el mundo y equilibra en especial las caras alargadas. El único descarte real es un labio superior de crecimiento escaso.
Cómo cuidarlo
Recorta a la altura del labio cada semana y péinalo a diario. Ese es todo el programa.