El manillar crece más allá de las comisuras y se riza hacia arriba en dos curvas con cera, la forma que le dio su nombre ciclista. Es el buque insignia de la cultura del bigote, el estilo con el que se juzgan los campeonatos, y no se puede fingir: las puntas necesitan meses de entrenamiento paciente antes de sostener el rizo. Entre el renacer de las barberías y la moda vintage, dejó atrás su fase irónica y se asentó como artesanía respetada.
¿A quién le queda bien?
El rizo ascendente levanta toda la cara y favorece a los rasgos largos y cansados. Pide un portador seguro de sí mismo más que una forma de cara concreta.
Cómo cuidarlo
Peinar, encerar y rizar cada mañana; lava la cera por la noche. Nunca cortes las puntas: son años de capital.