La firma de Frank Zappa era una pieza doble: un bigote denso que rebasa las comisuras abriéndose un poco hacia abajo y una mosca aparte bajo el labio. Juntos encuadran la boca sin encerrarla, un contrapunto rockero al ordenado chevron. El estilo carga con la actitud de su tocayo, irónica y contracultural, y funciona mejor un punto despeinado; pasarse de arreglo es perder la referencia por completo.
¿A quién le queda bien?
La caída le va a la mayoría de las caras y suaviza mandíbulas afiladas. Se lee informal en cualquier parte, y eso, según el plan, es la gracia o el problema.
Cómo cuidarlo
Recorta la forma cada una o dos semanas, mantén la mosca definida y resiste el peine más allá del orden básico.