El bigote de Salvador Dalí era un manifiesto: dos puntas esbeltas educadas casi en vertical, "antenas para recibir el arte" en sus propias palabras. El estilo mantiene estrecho el cuerpo del bigote y vuelca toda su ambición en las puntas con cera, que trepan junto a la nariz hacia los pómulos. Es el estilo menos práctico y el que más conversaciones abre de esta web. Nadie lleva un Dalí por accidente, y esa es exactamente su función.
¿A quién le queda bien?
Una pieza de arte para caras finas y angulosas. No hace nada por corregir proporciones y lo hace todo por anunciar una personalidad.
Cómo cuidarlo
Cera fuerte cada mañana, puntas reconstruidas desde cero a diario y bordes afeitados al ras. Una rutina de espejo y paciencia.