La perilla clásica es pelo en el mentón y nada más. Ha sobrevivido a todas las tendencias de los últimos cincuenta años porque resuelve un problema real: alarga y estructura la parte baja de la cara sin pedir el crecimiento ni la paciencia de una barba completa. Funciona incluso con mejillas irregulares, porque las mejillas van afeitadas de todos modos. La frontera con la barba circular es el bigote: si lo añades y lo conectas, ya has salido del territorio de la perilla.
¿A quién le queda bien?
Rinde al máximo en caras redondas y corazón, donde el mentón pide definición. En una cara ya larga estira aún más las proporciones, así que las caras alargadas deberían mirar estilos con más cobertura en las mejillas.
Cómo cuidarlo
Afeita mejillas y cuello cada dos o tres días y mantén el contorno del mentón nítido con la recortadora. El largo es cuestión de gusto; los bordes son el estilo.